Periódico Proclama

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PARTICIPACIÓN POLÍTICA COMO UNA FORMA DE CONCIENCIA SOCIAL

PARTICIPACIÓN POLÍTICA COMO UNA FORMA DE CONCIENCIA SOCIAL

No existe un mejor momento para hacer de Colombia un escenario de real  y efectiva participación. Donde las poblaciones históricamente discriminadas, como lo son las de personas con discapacidad, los adultos mayores, las mujeres cabeza de familia, jóvenes víctimas  de la violencia y otros grupos vulnerados, a partir de sus capacidades, puedan ser actores fundamentales en la construcción de un País que reconoce y fortalece sus derechos en un marco de oportunidades.

Un País que a partir del principio de dignidad humana, permita pasar de diversas formas de asistencialismo, a reales y verdaderas formas de sostenibilidad y desarrollo. Donde la diversidad y la diferencia no sean factores de segregación, pero sí de reconocimiento y referencia de capacidades, como aporte social, político y económico al crecimiento de nuestra Nación.

El despertar colectivo de una conciencia social, que invade el espíritu de un gran número de Colombianos en sus múltiples expresiones de diversidad y por tanto de mutuo reconocimiento, abrió las puertas para el logro de una masiva participación desde una acción integral con nuestro amigo, compañero y hermano JOSÉ ADOLFO HERRERA, como Senador de la República de Colombia.  En la búsqueda de que se abran canales de comunicación y acceso, que permitan ejercer el poder político de las personas con discapacidad, teniendo en cuenta sus familias, cuidadoras y cuidadores, el adulto mayor, mujeres cabeza de familia, víctimas de la violencia y otros grupos vulnerados, que incidan en las decisiones públicas que les afectan. De tal forma que la virtud de esta población, se reconocerá no sólo por su capacidad de votar, sino por la capacidad de representar, e incluso en administrar, los procesos que les permitan alcanzar mayores niveles de inclusión y mejoramiento de su calidad de vida.

El presente acto, se convierte en un referente histórico de movilización, que rompe con una percepción de apatía sobre la participación política de esta población. Incluye una renovación en los procesos de representación incidente, con propuestas y argumentos, para crear una fuerza política que se traducirá eficazmente en el ejercicio del poder a través de las urnas que nos lleven al Congreso de la República y en el futuro inmediato, a las demás formas de representación a nivel territorial. Donde de manera  articulada a la formulación e implementación de los respectivos planes de desarrollo, podamos dar respuestas a temas tan complejos que nos afectan, como:

Asegurar en el diseño institucional del Estado, una Dirección de Discapacidad, junto con otras estructuras que desarrollen acciones transversales de discapacidad, en todo sentido, coordinadas o administradas por cuidadoras y cuidadores.

La sanción y firma del protocolo facultativo de la Convención de los derechos sobre las personas con discapacidad, que garantice su implementación y seguimiento.

En el marco del derecho al trabajo en el sector público, ajustar a índices de verdadero impacto los porcentajes de vinculación laboral de población con discapacidad.

Garantizar recursos para emprendimiento y productividad, relacionados con redes de  producción, comercialización, distribución y aseguramiento de mercado, de iniciativas o unidades productivas de personas con discapacidad, cuidadoras, cuidadores y familias.

Definir y establecer la línea de Apoyo económico y Nación Territorio para garantizar el acceso y disfrute de una vivienda digna para las personas con discapacidad.

Como manifestación directa de la igualdad material, el establecimiento de una tarifa diferencial mínima del 40% en el transporte público, para las personas con discapacidad, sus cuidadoras y cuidadores. Para facilitar tanto su movilidad personal como el acceso a otros derechos conexos.

Las familias, cuidadoras y cuidadores, deben ser beneficiarias y participantes directas de todos los acuerdos, al ser consideradas como parte de los procesos participativos para las personas con discapacidad y el acceso al goce efectivo de derechos. Partiendo de la premisa del cuidado permanente y la protección de los derechos de las familias de las personas con discapacidad, así como sancionar el estatuto del cuidado.

Por lo anterior, las y los invitamos a multiplicar las acciones de convocatoria, pedagogía electoral y adición política, en los días que restan al 11 de Marzo. Día en que JOSE ADOLFO HERRERA quedará elegido como Senador de la República de Colombia.

Teresa

TERESA MUÑOZ LOPERA

Candidata al Senado por el Partido DECENTES con el número 25

Ha trabajado en la Secretaría de Integración Social de la Bogotá Humana.

DESATAN EL MIEDO PORQUE TIENEN MIEDO

DESATAN EL MIEDO PORQUE TIENEN MIEDO

Columnista Invitado: Jorge Rojas Rodríguez / Periodista, defensor de derechos huma­nos, ex Secretario de Integración Social, ex director de la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (CODHES)

Si Castro chavismo es usar organismos de control para inhabilitar candidatos y cercenar derechos políticos, utilizar la Fiscalía para perseguir opositores, llenar las cárceles con disidentes (Leopoldo López y Corina Machado en Venezuela, Gustavo Petro, Piedad Córdoba y Carlos Caicedo en Colombia), entonces Colombia hoy es tan castrochavista como Venezuela.

Es tanto el miedo que la clase polí­tica tradicional le tiene a Gustavo Petro que han desatado una guerra sucia para provocar el temor de los electores y cambiar la tendencia que sitúa al exalcalde de Bogotá como futuro presidente de Colombia. Tan pronto se conocieron los resultados de la última en­cuesta de Invamer, en la que Petro lidera la intención de voto con un 23.4%, líderes de la clase política y medios de comunicación a su servicio profundizaron la guerra sucia.

Petro se ha mantenido en los últimos 9 meses como el candidato que lidera todas las encuestas y se está consolidando como un fenómeno político en todo el país. Como ya no es posible ignorar su favorabilidad, vuelven con la misma estrategia del miedo que usaron en el plebiscito por la paz, pero esta vez con la intención de evitar que Petro sea presidente.

El caballito de batalla es el mismo refrito del “Castro chavismo” y la idea de que Petro va a convertir a Colombia en Venezuela. Hoy le agregan la noticia falsa de que Petro es el candidato de las Farc y de Santos y que esa candidatura fue pactada en la Habana. El candidato de Cambio Radical, German Vergas Lleras, anuncia que hará “hasta lo imposible” para evitar que Petro gane y el expresidente Álvaro Uribe intenta, irresponsablemente, asociar a Petro con el terrorismo y las acciones violentas en el país

El asunto es que esa es una campaña sucia que se basa en verdades a medias y postverdades, es decir, en mentiras y mensajes falsos, que ya están circulando en las redes y que se van a incrementar en los próximos días.

Por eso la revista Semana -uno de los medios que contrató la encuesta de Inva­mer- afirma en su nota central que Petro polariza, toda vez que “tiene seguidores firmes y significativos en número, pero también protagonistas que lo ven como un peligro, por radical y castrochavista, un temor que siente el 58.3% de los encues­tados”. Semana concluye en su artículo editorial que “ese perfil no le garantiza llegar a la segunda vuelta, pero sí un papel de protagonista de primera línea en la campaña”.

En el mismo sentido se publica una columna de Miguel Ceballos en la que afirma que Petro “no ha ocultado sus simpatías con el modelo chavista” y relaciona este hecho (que da por cierto) con la respuesta de los encuestados sobre el miedo que genera la posibilidad de que Colombia se vuelva una dictadura como la de V enezuela.

Si el profesor Ceballos hubiera consultado con rigor otras fuentes, se habría enterado del duro cuestionamiento que le hizo Petro a Chávez en septiembre de 2012 por la decisión del gobierno de Venezuela de denunciar la Convención Americana de Derechos Humanos. En ese mismo mes, hubo una fuerte reacción en Caracas por la decisión del entonces alcalde de auspiciar y convocar en Bogotá una reunión continen­tal en defensa del Sistema Interamericano de Derechos Humanos3.

El profesor Ceballos también debería saber que, en 2015, Petro enfrentó en Cochabam­ba, Bolivia, a los presidentes del “socialismo del siglo XXI”, Nicolás Maduro de Venezue­la, Rafael Correa del Ecuador y Evo Morales de Bolivia, como representantes de “un viejo socialismo depredador” y les exigió “superar el modelo petrolero en América Latina y desfosilizar el pensamiento y la acción, para así ayudar a la humanidad a superar el c ambio climático”

Resulta paradójico que el modelo depre­dador de desarrollo que por décadas ha imperado en Venezuela, basado en la renta petrolera y profundamente permeado por la corrupción, es el mismo que por años se ha implementado en Colombia. Un efecto de esta economía es el deterioro de la producción agropecuaria. Ambos países importan buena parte de los alimentos que consumen (en 2014 Venezuela importó alimentos por un valor de 6.861 millones de dólares, mientras que Colombia pasó de 2.640 millones de dólares en 2007 a 5.141 millones de dólares en 2014). Petro, en cambio, propone democratizar la tierra, el saber y fortalecer la cadena de comercialización para potenciar la producción agrícola campesina y garantizar la soberanía alimentaria del país.

La propuesta de Colombia Humana es superar esas economías fósiles, transitar gradualmente hacia energías limpias, impulsar la industria y la producción agropecuaria y hacerlo desde la inclusión y la equidad social.

Ahora bien, si castrochavismo es usar organismos de control para inhabilitar candidatos y cercenar derechos políticos, utilizar la Fiscalía para perseguir opositores, llenar las cárceles con disidentes (Leopoldo López y Corina Machado en Venezuela, Gustavo Petro, Piedad Córdoba y Carlos Caicedo en Colombia), entonces Colombia hoy es tan castrochavista como Venezuela.

El programa de gobierno de Petro es una hoja de ruta para transformar a Colombia profundizando la democracia, asumiendo la defensa y el fortalecimiento de lo público y con respeto por la iniciativa privada, con justicia social y ambiental y con plena responsabilidad frente a las generaciones futuras que merecen una era de paz.

El odio y el miedo irrumpen en una campaña que apenas comienza, una campaña que se debate con más pasiones que argumentos. No obstante, queda flotando la pregunta sobre el impacto real de esta estrategia del miedo en los electores, porque las encuestas y la respuesta en las calles de un candidato como Petro están demostrando que la gente “no traga entero”, que es tal el desprestigio de la clase política y el asco que produce la corrupción, que podría ocurrir una ruptura entre las ciudadanías y las roscas políticas que han ostentado el poder en los últimos cien años.

CUESTA EL LÍDER DE LA DECENCIA

 

JOSÉ CUESTA EL LÍDER DE LA DECENCIA

 

 

José Cuesta Novoa o Mario, como lo llamaban en el escenario de la insurgencia política cuando formó parte del M-19, La tenacidad política del exintegrante del M-19 y “gestor de paz”, filósofo, politólogo, docente Bogotano. También exfuncionario público.

Luego de haber dejado las armas y desprovisto de títulos que le dieran amplio dominio del derecho, tomó en sus manos la defensa de la tutela, mecanismo que nació con la Constitución de 1991 y que promocionó mientras fue secretario de la Red Nacional de Beneficiarios de la Tutela. Herramienta, por cierto, a la que acudieron seguidores de Gustavo Petro durante su Alcaldía, para interponer –en un sólo día 800 recursos en contra del fallo emitido por el Ministerio Público, con el que Petro quedó inhabilitado para ocupar cargos públicos por 15 años (Fallo que el año pasado fue negado por el Consejo del Estado y la Corte Constitucional).

Parte de las motivaciones de Cuesta para empaparse de conocimientos jurídicos es que él mismo, mientras era guerrillero, fue víctima de la violencia, en lo que se encuentra tipificado como ‘desaparición forzada’ en el país. Detalles de ese suceso los relató Cuesta en el libro ¿A dónde van los desaparecidos? en el que asegura que el gestor de su secuestro fue el Ejército, es decir, el mismo Estado colombiano. Más concretamente, el oficial insignia de la inteligencia militar: el entonces coronel Iván Ramírez Quintero.

Cuesta respalda sus señalamientos con lo que declaró el 22 de enero de 1991 ante la Procuraduría, el exsubordinado de Ramírez, el sargento Bernardo Garzón Garzón, quien bajo el alias de ‘Lucas’ se infiltró en el M-19., Cuesta pretendía que simpatizantes del grupo insurgente se adhirieran a la base que él comandaba en el suroccidente bogotano.

Lo que aún no se imaginaba era que Lucas, su supuesto compañero de lucha, llegaría un día en un Renault Cuatro a decirle: “Mario, no se mueva o lo mato”. Acorralado, Cuesta no tuvo más remedio que irse con él y allí empezó la historia de su cautiverio; casi quince días de implacables torturas en el Batallón Charry Solano que han sido detalladas en sus escritos. El cautiverio de Cuesta, sin embargo, fue declarado un ‘secuestro simple’, pese a que según la confesión de Bernardo Garzón alias Lucas, la orden de su secuestro había sido dada por Iván Ramírez, quien nunca fue procesado por este caso.

Pudo recobrar su libertad gracias a que la suya fue negociada por la de Álvaro Gómez Hurtado, quien estaba en poder del M-19. Luego, Cuesta ingresó al mundo de la política desde su desmovilización. Desde allí ocupó varios cargos como la dirección del Polo Democrático Alternativo y fungió también como Concejal de Bogotá.

Ahora la gran marcha es hacia la Colombia Humana y José Cuesta lidera en Bogotá esta gesta que será asegurada con su llegada al Congreso en la Cámara de Representantes por Bogotá, Lista De La DECENCIA número 104, con un programa que incluyen entre otros compromisos: 1. Protección a los sistemas ecológicos, reserva Van Der Hammen, paramos y estructura ecológicas de la Sabana., 2. Educación universitaria gratuita para la juventud que cumpla los requisitos y así lo deseen., 3. Transporte multimodal eléctrico, metro subterráneo, tren ligero, cable aéreo., 4. Protección a la población vulnerable y creación de programas de incorporación laboral formal., 5. Apoyo legislativo al plan de gobierno de Gustavo Petro., 6. Control al alza de tarifas a los servicios públicos incluido el Sistema Integrado de Transporte. 7. Recuperar, reposicionar y reactivar todas las políticas públicas para los grupos poblacionales y sectores sociales, potenciando particularmente a la población de personas con discapacidad, sus cuidadoras, cuidadores, agenciando y defendiendo sus derechos, sus intereses, sus valores, sus principios y sus búsquedas sociales.

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