Periódico Proclama

icono-facebook  icono-twetter

CAUSAS PATOLÓGICAS, METÁSTASIS, ANOMIAS Y PERDÓN SANADOR

CAUSAS PATOLÓGICAS, METÁSTASIS, ANOMIAS Y PERDÓN SANADOR 

Por: Nelson Julián Villamizar

 

 

Las mitologías y leyendas fundacionales de todos los pueblos procuran deconstruir  simbólicamente los sentimientos, las emociones, las características, las virtudes y los defectos humanos, personificando en seres extraordinarios  esas cualidades o atributos éticos o morales para explicar el origen de los comportamientos individuales o colectivos, enfatizando la bondad o la maldad que encarnará cada protagonista, así en la cultura religiosa de Occidente encontramos los ángeles o los demonios estableciendo los patrones de conducta según la afinidad o semejanza de los procederes o formas de actuar, definiendo así los valores o anti valores tanto de las sociedades como la de los sujetos que la constituyen.

Resulta difícil entender que una persona en ejercicio de su libre albedrío, elija la maldad  como norma existencial o que en un proceso de identidad desde el nacimiento en su desarrollo individual los seres humanos asuman la malignidad como tendencia o proyecto de vida, esto también lo han intentado explicar  los filósofos, los sociólogos, los psicólogos o los psiquiatras, buscando en fundamentos o razón del ser en la profundidad del alma y sus expresiones para el análisis y las funciones o disfunciones psíquicas, neurológicas o cerebrales, que igualmente corresponde a toda una diversidad de escuelas del pensamiento o gamas de las ciencias medicas y humanas.

Igualmente resulta difícil comprender  como una sociedad se degrada o corrompe en todos sus ámbitos, áreas, instancias, niveles o dimensiones, lo preocupante es que el conjunto social sea expresión de los individuos que lo conforman, es decir que la maleficencia como línea de conducta social corresponda al rasgo prevalente o perfil predominante de seres degradados o corrompidos, dicho de otra forma el conjunto social está enfermo o es enfermizo, porque las personas que lo constituyen están enfermas o son enfermizas, entonces así como existe la psicología social, la medicina social, deberá buscar las causas o patologías para propiciar o inducir a la cura de tanto mal.

Que en todos los bazos comunicantes, las venas y arterias de nuestro País estén plagados y parasitados, degenerando el tejido social  y causando una terrible endemia que hoy hace metástasis en una fase terminal, debe activar las alarmas para intentar el auxilio, para reanimar está mal trecha condición, socorriendo  a este paciente y a nuestra paciencia, revitalizando a nuestra Patria para vigorizar su futuro, esto además del profundo análisis clínico, toxicológico, neurológico, celular atómico, anatómico, o cualquier otro minucioso examen a que dé lugar nuestra lánguida postración  ya multi-debidamente sobre diagnosticada, exige una sobre dosis de veracidad y sinceridad.

Para curarnos de la anomia que es la pérdida de credibilidad en todos los poderes de nuestro Estado social de derecho, es decir no creer en los HP Congresista (léase Honorables Parlamentarios) del Legislativo  que confeccionan las leyes a la medida de sus fechorías y la de sus cómplices del Ejecutivo, en la Presidencia, Gobernaciones y Alcaldías, tampoco creer en los Jueces y Magistrados, ni en sus veredictos o fallos llenos de fallas en que absuelven a sus secuaces de las demás ramas o poderes, tampoco creer en el poder Eclesiástico, no solo de la iglesia Católica, sino de las demás religiones, que en gran medida son responsables de esta sociedad pacata e hipócrita.

Tampoco creer en las Fuerzas Armadas que han impuesto la razón de la fuerza para mantener un modelo social y económico que carece de la fuerza de la razón imponiendo la sin razón de este capitalismo salvaje y sus poderes dominantes, en síntesis no creer en ninguna norma o regla de este corrompido entorno es lo que se conoce como anomia o sea la falta  de normas o incapacidad de la estructura social  de proveer a los ciudadanos o individuos del conjunto social de lo necesario para lograr las metas de la sociedad, este término se emplea en sociología para referirse a una desviación o ruptura de las normas, es también utilizado para señalar las sociedades  que sufren un caos debido a la ausencia de reglas de buena conducta comúnmente admitidas, implícita o explícitamente, o peor: debidas al reinado de reglas que promueven el aislamiento o incluso el pillaje más que la cooperación.

Uno de los antídotos más efectivos para curar nuestra sociedad y nuestros congéneres es el perdón que le ha faltado a quienes promovieron el no a la paz en el plebiscito del año pasado, patéticamente entre ellos sacerdotes o pastores que traicionan el postulado de amar a tu semejante como a ti mismo o la premisa del Padre Nuestro que es  “perdona nuestras ofensas, así  como nosotros perdonamos a quienes nos ofenden”, perdón que hace falta entre quienes aún se aferran a la guerra como alternativa para aplastar a sus contradictores, perdón que hace falta  entre los politiqueros y mercenarios que imponen sus intereses mezquinos sobre los principios y valores más preciados de la humanidad.

La ausencia del perdón  origina una sociedad enfermiza por los odios y las afectaciones psicosociales, por esta razón en esta Proclama compartimos parte de las memorias del Foro de Salud Mental realizado el pasado 24 de Octubre en el Concejo de Bogotá a instancias de la Doctora Alba Luz Pinilla autora de la Ley 1616 de 2013, Manuel Sarmiento Honorable Concejal coordinador de la Comisión Accidental por los derechos de las personas con discapacidad del Concejo de Bogotá y Marcela Medina enlace entre la Comisión Accidental y la Mesa Negociadora del Movimiento Social por el respeto a las personas con discapacidad, cuidadoras, cuidadores y a sus derechos adquiridos, con el propósito   de seguir defendiendo la paz y continuar buscando causas patológicas, metástasis, anomias y perdón sanador. 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Pautas

PROCLAMA STEREO