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EN COLOMBIA: UN RÉGIMEN QUE VIOLA LA LIBERTAD DE PRENSA.

EN COLOMBIA: UN RÉGIMEN QUE VIOLA LA LIBERTAD DE PRENSA.

LA COMUNICACIÓN COMUNITARIA Y ALTERNATIVA UN CAMINO EN CONSTRUCCIÓN

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Tener libertad de pensamiento es un asunto personal que nos permite lograr mayores niveles de democracia, pero que solo se puede construir en un ambiente social, en donde debe existir libertad de prensa y opinión y desde luego un libre acceso a la información y al conocimiento; elementos todos los cuales son negados en Colombia como producto lamentable del actuar de un régimen que a la fuerza mantiene el statu quo.

Se trata de empresarios con capital nacional y extranjero, muchos de ellos camuflados de políticos, quienes se han apropiado de los medios de comunicación y creado unas relaciones de poder que les permite tomar por asalto el Estado, incluida la fuerza pública y los organismos de seguridad, el Congreso, los poderes públicos, la economía, los empleos, la tierra, la riqueza y hasta de la mayoría de las iglesias para instrumentarlas como mecanismos de alienación.

Es así como solo 8 grupos empresariales concentran los medios de comunicación y su manejo económico, monopolizando el 78% de la audiencia de la radio, la prensa escrita y la televisión. Dos de ellos, la Organización Ardila Lule y el Grupo Santo Domingo concentran el manejo de cerca del 50%, constituyéndose en un poder ideológico hegemónico en materia política y económica.

Por ello actualmente Colombia ocupa el poco honroso puesto 128 entre 180 países en el Índice Mundial de la Libertad de Prensa. Simultáneamente las organizaciones Luís Carlos Sarmiento Angulo, Ardila Lulle, Radial Olímpica y Valorem tienen empresas en diferentes sectores de la economía apalancando su poder a diario y creando una matriz mediática que promueve la acumulación, el conflicto y la idea de la seguridad democrática para legitimar la muerte sobre la vida y el autoritarismo y el miedo al supuesto “castrochavismo” sobre la democracia.

No es suficiente entonces que existan más de 200 emisoras, 650 radios comunitarias, más de 50 canales de televisión, más de 50 periódicos regionales y nacionales, puesto que solo dos cadenas de televisión privada abierta, dos periódicos de circulación nacional, dos cadenas radiales se llevan la mayoría de la audiencia y no por ser precisamente creativos, sino por monopolizar las frecuencias en sus bandas y altas potencias que sus ministros de comunicaciones les otorgan, las pautas oficiales que sus políticos les asignan de los impuestos que pagamos todos los colombianos, las infraestructuras, los fondos y el acceso a la tecnología.

Al lado de ello se suma el actuar de sus matrices de capital y el poder transnacional en especial de las empresas de telecomunicaciones y de la banca que toma medidas para mantener y profundizar la concentración; ellos se han apropiado de la órbita de los satélites, de las frecuencias a nivel internacional y ahora acaban de dar un golpe a la neutralidad de la Red Global Internet. Hace apenas dos meses la FCC - La comisión Federal de Comunicaciones, en manos de los republicanos en cabeza de Trump, tomó la decisión de eliminar la obligación de proveer el servicio internet como bien público con acceso igual y el trato igual de los datos sin importar el origen, tipo y destino. Todo llevará a imponer un sistema que permite diferentes velocidades y acceso a datos y contenidos dependiendo del mayor pago. La consecuencia inmediata se verá en las restricciones mayores al acceso a la sociedad del conocimiento y a la información.

Frente a todo esto se alza la voz de los medios comunitarios y alternativos quienes mantenemos los ideales de alcanzar una democracia informativa que permita construir la paz. Diariamente enfrentamos el constreñimiento, la presión de la pauta como mecanismo alienante y de silenciamiento de la opinión; estamos construyendo una independencia transformadora que fortalece la cultura, promueve los derechos de las poblaciones y la paz con justicia social. Somos defensores de la vida en todas sus formas y expresiones, y propendemos por la defensa de nuestra civilización, también por la vida de los animales y de todas las especies vivas. Propendemos por los derechos de la ciudadanía y de los grupos poblacionales sin exclusiones de raza, credo, religión u orientación sexual.

En éste marco proponemos se haga realidad el contenido integrado a la Ley de Garantías a la Participación ciudadana y la protesta social establecida en el Acuerdo de Paz, a la cual la Comisión Nacional de Diálogo le integró, los elementos necesarios para la democratización de las frecuencias, de la propiedad, de las infraestructuras, de los gastos de divulgación, de la tecnología e infraestructura requerida.

Vamos caminando a paso firme por el momento hemos construido la Central de Comunicación Comunitaria y Alternativa con la convergencia de medios independientes, creativos, profesionales de alto impacto y cobertura y entablado amistad fraterna y respetuosa con todos los sectores.

A todos los medios comunitarios y alternativos sin distingo alguno nuestro reconocimiento por la extraordinaria labor, nuestro abrazo solidario, fraterno animándolos a mantener la independencia y a ser cada día más grandes.

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