Periódico Proclama

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FALSAS CREENCIAS SOBRE DISCAPACIDAD

FALSAS CREENCIAS SOBRE DISCAPACIDAD (Dx)

Una aproximación comparativa entre enfermedad y discapacidad desde la CIF

Por: Judas Rosas

Preocupado por las intervenciones y el desempeño de las instituciones y los funcionarios directivos de la actual administración, debido a la sistemática transición de la Ruta de Derechos hacia la ruta de torcidos, me dí a la tarea de indagar acerca de los posibles diagnósticos que tiene la actual administración, BMT ,léase “Bogotá, Mejor Transmilenio”, encontrando que los síntomas que más se acercan a su perfil y que se describen en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM IV, (que es el vademécum de los psicólogos), es el identificado como F91.8  Trastorno Disocial,  el cual puede evidenciarse por lo siguiente: La característica esencial del trastorno disocial es un patrón de comportamiento persistente y repetitivo en el que se violan los derechos básicos de los otros, o, se violan importantes normas sociales adecuadas a la edad del sujeto. (Criterio A).  Estos comportamientos se dividen en 4 grupos.

Grupo 1 del diagnóstico F91.8 TD.

$1a.    Comportamientos de fanfarrón. Es decir, de aquel (Que se precia y hace alarde de lo que no es, y en particular de valiente, algo que tiene mucha apariencia y hojarasca), como cuando a voz en cuello las administraciones de gobierno vociferan sobre inclusión en educación sin ni siquiera aplicar las guías o los protocolos de seguimiento a la intervención básicos de inclusión para PcD. Lo afirma Andrés Felipe Marín Montoya: “Acabaron con los establecimientos educativos dedicados a la formación de PcD y  ahora las PcD se encuentran en el sistema educativo regular  convirtiéndose en una carga para los colegios”.

$1b.    El comportamiento amenazador o comportamiento intimidatorio, como iniciar peleas físicas, verbigracia: utilizando un arma que puede causar daño físico, como (un disparo de gas lacrimógeno).

$1c.    Ser cruel con personas en estado de indefensión, por ejemplo: como cuando se convocan reuniones para Prometer casas en el aire “Pive”, sin tenerlo contemplado en el plan de acción distrital para PcD, el cual no tiene  presupuesto asignado, ni estudios de diseño universal para su ejecución y puesta en marcha.

$1d.    Robar enfrentándose a una víctima como  lo es (Arrebatar, raponear subsidio de transporte), e incluso, incurrir en homicidio -como se hizo con la instauración de un mal llamado “sistema distrital de salud”- , el cual debería hacer honor a otro nombre:” sistema distrital de insalubridad”, si se atiende a la definición de sistema la cual es :“Una  sucesión sucesiva de sucesos que dejan huella”.  En consecuencia si la huella es la desatención, las largas filas, las listas de espera, la inexistencia de agendas para citas, la inobservancia en la calidad y calidez de los servicios, la truculencia del MIPRES, la desgastada entrega de ayudas técnicas.etc.“, entonces debería denominarse correctamente de esta forma: ”sistema distrital de insalubridad”

Como Grupo 2 del diagnóstico F91.8 TD está:

$1a.    La destrucción y ruptura deliberada de promesas para obtener bienes y favores. Como por ejemplo : Tirar a la basura miles de millones en estudios de Metro Subterráneo, para que  de manera grosera, hacer entrega de miles de folios sin explicación alguna, para dar una respuesta al Honorable Concejo de Bogotá, del  cuento BMT, cuando  le piden cuentas.

$1b.    El fraude, el robo, con la intención de provocar daños graves, o las falsificaciones como: El cheque Petro, perdón el cheque METRO, entregado simbólicamente a Petro o el título de doctor del nominado burgomaestre Doctor Kike.

$1c.    Evitar deudas y obligaciones, como: Los pasivos sociales además de los nutricionales con las cuidadoras de personas con discapacidad, las cuales desaparecieron de la población en atención del otrora naciente programa “atención integral a PcD familias, cuidadoras y cuidadores de lo que era SDIS- Proyecto 721 y que ahora  llaman simplemente como “Secretaria Social…del bono”SSB-1113.

$1d.    Timar a otros. Como cuando desde los noticieros amigos de la administración afirman  que las PcD de Bogotá son: “El cartel de discapacitados estafadores del subsidio de transporte”. O cuando se esgrime la excusa de que no hay un registro de localización y caracterización de PcD y en consecuencia no malgastaran los recursos públicos y por ende no hay inversión para la satisfacción de necesidades sociales y de bienestar de este segmento poblacional.

Grupo 3 del diagnóstico F91.8 TD:

Comportamiento no agresivo el cual  causa pérdidas o daños a la propiedad[1], lo cual se está evidenciando con la alharaca de adelantar la Construcción TM  por la  emblemática carrera 7, o la intentona de  inclusión en educación y trabajo sin ajustes razonables y equiparación de oportunidades, que tanto se vocifera con propaganda falsa en los Masmedia.

Grupo 4: Violaciones graves de las Normas[2], como lo son los Cobros de valorización sin obras, anticipos y compromisos de vigencias futuras sin estudios para el Metro de Bogotá D.C., juego de pruebas  pilotos para una ciudad inexistente y fantasmagórica que se puede entrever  por la tenebrosa nube de la polución corrosiva. O cuando no se forma alatotalidad del personal de la Administración Distrital, para que entienda  y atienda la inclusión de las personas con discapacidad y sus familias.

Tres o más características de las descritas arriba, deben haber aparecido durante los últimos 12 meses y por lo menos un comportamiento se presentó durante los últimos 6 meses.

Otras manifestaciones de trastorno disocial son la escasa empatía (80% de imagen des-favorabilidad), poca preocupación por los sentimientos, los deseos y el bienestar de los otros reflejado en la toma de decisiones inconsultas con los anhelos, sueños expectativas y esperanzas de la comunidad como por ejemplo: Quitando las zonas preferenciales que operaban en portales de TM, reduciendo el número de beneficiarios del bono canjeable por alimentos y su valor,  a la mitad.

En situaciones ambiguas estos personajes perciben mal las intenciones de los otros, interpolándolas como más hostiles y amenazadoras de lo que son; como cuando se afirma que va a quebrar el SITP por cuenta de unos centavos presupuestales asignados para facilitar la movilidad a los ciudadanos más vulnerados de la ciudad, del multibillonario  presupuesto Distrital para el cuatrienio  $91.000.000.000.000.oo. (Léase Noventa y un Billón de pesos colombianos) algo más de 31 mil millones de dólares.

Otro de los síntomas encontrados en estos personajes, es que carecen de sentimientos apropiados de culpa y remordimiento, fingiéndolo para evitar ser castigados. Es por ello que el burgomaestre de la ciudad que eligió la mayoría que no votó, y la gran minoría que voto por el Señor alcalde Peñalosa, se toma la foto con la visita de su santidad el Papa Francisco rapándole las llaves a una ciudadana menor de edad, para entregárselas al sumo pontífice. Muy seguramente veremos en la desvirtuada y mercantilista jornada Teletón con su característico despertar de lastima y negocio, fotos y escenas parecidas.

Intentan acusar a otros de sus propias fechorías, como cuando se realiza una masacre laboral en la Administración del Distrito con la desvinculación de las personas con discapacidad PcD y sus cuidadoras, enganchadas laboralmente, desconociendo flagrantemente la Directiva 010 de 2015.

Otro de los síntomas es que su autoestima es baja a pesar de proyectar una imagen de  dureza, irritabilidad y con arrebatos emocionales e imprudentes. Como cuando se ofrece realizar ferias para expositores PcD, que tienen unidades productivas, en sitios en donde no se vende la producción ni se asegura su comercialización, para que la PcD pueda recuperar la inversión y obtener las ganancias y las apropiaciones necesarias para que el intento de negocio de la PcD sea sostenible. O  la mala costumbrada construcción de listas de espera para el pírrico enganche laboral que oferta el SENA, para personas con discapacidad, mediante su intermediación igual a la de la SDIS, perdón Secretaría Social,  o la Secretaria Distrital de Desarrollo, que debería llamarse de manera correcta  “Secretaria Distrital del Desembrollo” por su volumen de estudios y pilotajes refritos, con insignificante impacto social e incipiente impacto económico en las PcD y familias.

Hay deterioro de la actividad social, académica y laboral. Porque la ciudad como lo evidencian los indicadores, languidece ante la inoperancia institucional de construir redes sociales para PcD. Por ejemplo, las nacientes redes de cuidadoras y cuidadores que existían fueron liquidadas administrativamente por la denominada hoy Secretaría  Social, porque ya no es de Integración Social, tiende a desaparecer su misionalidad y competencia confesa ser en su Misión:“líder del sector social, responsable de la formulación e implementación de políticas públicas poblacionales orientadas al ejercicio de derechos, ofrece servicios sociales y promueve de forma articulada, la inclusión social, el desarrollo de capacidades…”,  una actividad que actualmente se desempeña en la penumbra de una dirección misteriosa y ausente.

Se aplica el diagnóstico  con Trastorno Disocial sólo cuando el comportamiento del sujeto es sintomático de una disfunción subyacente en el individuo y no  simplemente por una reacción del contexto social  inmediato. Estos personajes tienden a minimizar sus problemas de comportamiento, debido a una supervisión inadecuada o el conocimiento escaso del cuidador sobre los problemas del comportamiento de la persona puesta a su cuidado, vale retomar las palabras de  Orlando Rojas Fernández:”Hay que desterrar el temor reverencial hacia los funcionarios  y servidores públicos con mando, trabajando en equipo, con compromiso social, perseverancia y paciencia.

En conclusión, la ciudad adolece de un Sistema Distrital de Discapacidad, porque es un título nominal  que evidencia en su actuar una sucesión sucesiva de sucesos que desde el activismo disperso, disgregado y multipropósito, ejerce funciones, sin  que estas acciones se ajusten y atiendan al principio fundamental de la Política Pública de discapacidad y a toda la normatividad vigente, por cuanto que responde a tareas de corto alcance, de aliento corto, intrascendentes para una población con discapacidad que solo en Bogotá es comparable a la desatención de una población aproximada de  quinientos mil ( 500.000) habitantes. Es como decir el total de personas habitantes  de ciudades como: Pasto, Ibagué, Soacha, Soledad, Bucaramanga, Villavicencio, Santa Martha, Pereira, Bello, Valledupar. Sin tener en cuenta las cuidadoras y su Salud Mental, grupo focal invisibilizado por las instituciones del Estado y tema  tabú en las investigaciones de salud y bienestar.

Por otra parte, y para entrar a retomar claridades frente a lo que es discapacidad y no enfermedad como la descrita anteriormente; debe tenerse en cuenta que: De acuerdo a la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud, CIF,- que es un documento que brinda un lenguaje unificado y estandarizado, y un marco conceptual para la descripción de la salud y los estados “relacionados con la salud” y sus componentes “relacionados con la salud” del “bienestar” (tales como educación, trabajo, etc.)-,   estos dominios se describen desde la perspectiva corporal, individual y mediante dos listados básicos: (1) Funciones y  Estructuras Corporales; (2) Actividades-Participación.

El funcionamiento y la discapacidad de una persona se conciben como una interacción dinámica  entre los estados de salud como: (enfermedades, trastornos, lesiones, traumas, etc.) y los factores contextuales. Es decir los Factores Contextuales incluyen tanto factores personales como factores ambientales. Los Factores Ambientales están constituidos por el efecto facilitador o de barrera de las características del mundo físico, social y actitudinal. La CIF no clasifica personas, sino que describe la situación de cada persona dentro de un conjunto de dominios de la salud o dominios “relacionados con la salud”. Además, la descripción siempre se hace en el contexto de los factores ambientales y personales.

Así pues, la ciudadanía no debe continuar  trabajando para la discapacidad, porque  como se describió arriba, esta forma de operar atiende a una estructura de poder enferma, con diagnostico F91.8 que es TD. La exhortación es a que ayudemos al enfermo, cuidemos al enfermo, seamos los cuidadores del SDD –Sistema  Distrital de Discapacidad - , como cada madre cuidadora lo es de sus hijos y familiares, aportando cada sacrificio que ofrecen  para su PcD, sacrificando la recreación , la intimidad, la alegría, el esparcimiento, la tranquilidad, el sueño, el descanso.

Queremos por lo tanto desde hoy, en cada reunión adjuntar un listado de personas firmantes, que estén de acuerdo con que para el mes de noviembre próximo, tengamos un registro significativo de firmas que evidencien nuestra decisión de apoyar al Honorable Concejo de Bogotá, con el impulso que la Comisión Accidental conformada en el Concejo de Bogotá y encabezada por la bancada del partido Polo Democrático Alternativo con el Honorable Concejal Manuel Sarmiento, y los Honorables Concejales: Hollman Morris, del movimiento Progresistas, Antonio Sanguino Páez, del Partido Verde,  Diego Molano, del Centro Democrático y Julián López Sierra,de Cambio Radical; para que se haga efectiva y los suficientemente robusta la apropiación presupuestal para la ejecución del Plan Operativo Anual de Inversión y la puesta en marcha de la inversión social por parte de la Administración Distrital para la Inclusión de la población de personas con discapacidad , mediante la incorporación  en el flujo de caja de los recursos económicos necesarios y suficientes para cumplirle a la ciudadanía en sus demandas sociales y de bienestar,- que es salud Mental-, en especial de las PcD cuidadoras y cuidadores para la vigencia 2018.

Para que derrotemos la corrupción, la insensibilidad, la discapacidad y seamos promotores de la inclusión, de la paz y de la vida. ¡Nunca rendirnos!, ¡Nunca rendirnos!, resistir, insistir y persistir!  Que se levanten las voces, pero también que se ponga el pecho en el trabajo y para la foto.

Las Personas con Discapacidad PcD y sus cuidadoras, exigen al Estado colombiano que los haga participes -y a todas sus organizaciones y formas de organización de la sociedad civil, en particular a las organizaciones de Personas con Discapacidad- , en la preparación del segundo informe para   el Comité sobre los Derechos de las personas con Discapacidad para la Organización de las Naciones Unidas. 

Las Personas con Discapacidad PcD y sus cuidadoras, desde la Mesa de Negociación exigen al Estado colombiano en representación de las PcD y  sin discapacidad que se adelanten intervenciones psicosociales para la atención de la salud mental, en la dinámica de los procesos del pos-acuerdo y de paz, mediante el diseño ejecución y puesta en marcha de estrategias terapéuticas de choque. Es un pronunciamiento a manera de Manifiesto.



[1](Criterios A8 – A9).

[2](Criterios A13-A15)

EL EGO… ANTITESIS DE LAS UTOPÍAS DE LA IGUALDAD SOCIAL

EL EGO… ANTITESIS DE LAS UTOPÍAS DE LA IGUALDAD SOCIAL

Por: JAIME MAURICIO GAITÁN GÓMEZ

Colombia ha sido un país en el que sus pobladores, hemos querido siempre sobresalir con el pleno convencimiento que tan solo se alcanzan éxitos, a través del esfuerzo individual, principio que se ha constituido en la plataforma de nuestra crianza desde el seno de nuestros hogares, principio arraigado en la cultura ancestral originada en la historia pletórica de injusticias, acuñada en la desproporcionada convicción que unos son los privilegiados y los demás, se deben a los primeros. Dicha condición nacional, ya suficientemente analizada y diagnosticada, deja claramente expuesta nuestra manera de obrar tanto en los espacios privados como en los comunitarios, siempre privilegiando los intereses particulares y sin tener los más mínimos escrúpulos para alcanzarlos, sin pensar que para ello, de ser necesario, se tenga que pasar por encima de los derechos de quienes nos rodean, sin importar que incluso, se trate de familiares o allegados por los que se tenga alguna estimación, sentimiento que regularmente, desplazamos a un segundo plano cuando algún objetivo económico, social, político o que signifique de alguna manera, poder, se nos fija en la mente.

Esta condición propia que caracteriza el gentilicio colombiano, no es exclusiva de alguna de nuestras desiguales clases sociales y en la medida de los objetivos determinados por las imposiciones socioeconómicas de cada una de ellas, el respectivo ego se manifiesta en cada uno de quienes hacemos parte de esta injusta sociedad criolla, acomplejada y queriendo parecerse a otras que allende nuestras fronteras, han podido alcanzar logros sociales comunes, los que no se parecen en nada a nuestros logros como sociedad y queriendo vivir vidas como las que se nos han sido vendidas por los medios masivos, vehículos de transferencias culturales perversamente distribuidas para someternos a los mercados de productos y servicios superfluos, generándonos la necesidad de consumir cosas inútiles para que tengamos la sensación de similitud de condiciones de vida de quienes conforman las sociedades de donde provienen dichas transculturizaciones y de esa manera, seguir siendo los receptores de toda esa basura que implica para los primeros, más acopio de capitales y mejor calidad de vida y para nosotros, más angustias y mayores motivaciones para hacer crecer más nuestros egos nacidos de nuestras vivencias históricas.

En ese orden de ideas, quienes conforman nuestras clases socioeconómicas privilegiadas, no contentos con el poder ejercido sobre el resto de nosotros, están a la caza de las oportunidades que les signifique más dinero y poder, desarrollando todo tipo de argucias y práctica de conductas delincuenciales que tan solo en las últimas épocas, hemos podido conocer en virtud del uso, o en ocasiones, mal uso de las redes sociales, o, porque se ven enfrentados en el marco de la consecución de tales objetivos socioeconómicos o de poder que los enfrenta y con el deslegitimado motivo de sacar de competencia al contrincante, revelándose conductas que solo son conocidas entre ellos al interior de esas “distinguidas” élites privilegiadas. Tan solo se puede conocer este tipo de conductas cuando por gracia de las deslealtades y la competición entre pares socioeconómicos que cuando ven la oportunidad de acceder a más poder o a más acopio de dineros, muchas veces de manera fraudulenta, o, ven en riesgo sus propios intereses, tan solo en esas ocasiones, son capaces de denunciar o señalar a esos pares, porque están detrás de alguno de sus intereses propios, haciéndole creer a los incautos, que se trata de denuncias enmarcadas en falsas jornadas de justicia. Tal es el caso de muchos de quienes han usufructuado de manera abusiva, las posiciones de liderazgo político o social, exclusivo círculo en el que se han destacado personas que se han querido perpetuar en el poder impulsando cambios constitucionales, porque se han vendido como los mecías, únicos capaces de derrotar a los infames narco terroristas a quienes ha odiado por haber sido los verdugos de algún ancestro de turbio pasado; círculo representado por ilustres miembros de familias distinguidas de rancio abolengo, que ganara la presidencia con dineros provenientes de las mafias del narcotráfico y que gracias a su manejo de múltiples argucias legalistas, depositó en otro ilustre miembro de la sociedad, hijo de un destacado representante de las artes, toda la culpabilidad de uno de sus más notorios actos de corrupción; círculo del que hacen parte importantes empresarios quienes no han podido desentenderse de los innumerables escándalos que gracias a los medios que tenían el monopolio de la información y de las noticias y que tan solo con el uso de las redes sociales, se pudo saber que eran alguno de los eslabones de la interminable cadena de actos corruptos con los que no quieren perder sus privilegios económicos y de poder; círculo conformado por personajillos que buscan hacer parte de los textos de historia exhibiendo reconocimientos mundiales a los que les han dado toda la atención para que ni los medios regalados al estamento ni quienes nutren a las redes sociales, puedan darse cuenta de los intereses que a favor de las organizaciones multinacionales, ellos o sus familiares, defienden y así, todo tipo de “distinguidos” miembros de nuestra alta clase social, quienes incluso, de manera soterrada, han sido los impulsadores de asesinatos, desfalcos y todo tipo de prebendas a favor de ellos mismos o de sus pares socio económicos y políticos.

Por otro lado, la situación no es muy distinta en los sectores que conforman los niveles sociales más deprimidos, en los que las rapiñas se enfocan en pequeños montos, en objetos insignificantes, en el dominio de ciertas barriadas, etc., en síntesis, en el hecho que algunos personajillos que a la postre, resultan letales por su capacidad de despreciar la vida del prójimo si ello le representara unos pesos o ser reconocido como quien es capaz de dominar a otros en medios hostiles y golpeados por la miseria como las barriadas populares, muchas de ellas levantadas de manera marginal, informal y ocupando terrenos impropios, faltos de servicios sanitarios, vías públicas, instituciones escolares o de salud. En todo caso, lo que es prevalente en todas nuestras clases sociales, es el egoísmo propio de quienes hacemos parte de esta cultura, la que es descarnada a la hora de discriminar, ser intolerante, desleal y absolutamente indiferente con el dolor ajeno.

Por esta razón, cuando se trata de establecer el rol de la población con discapacidad y cómo ella es percibida en nuestra sociedad, siendo yo parte de la misma como consecuencia de mi ceguera originada en el glaucoma congénito que fue contundente a la hora de reclamar mi capacidad de ver, puedo ratificar que el egoísmo reinante en Colombia, nos deja a los más vulnerables, al margen de los beneficios otorgados por el infame capitalismo que lo alimenta.

AMOR, ODIO, GUERRA, LO CULTURAL Y LA AFECTACIÓN PSICOSOCIAL

AMOR, ODIO, GUERRA, LO CULTURAL Y LA AFECTACIÓN PSICOSOCIAL

EL ORIGEN DE LOS TRAUMAS PSICOSOCIALES

 POR: MAYALESU

 Hombre es consciente de sí mismo, de los demás, de su pasado y de sus posibilidades futuras. Es consciente de su autodeterminación, de la brevedad de su vida, de que nace sin su consentimiento y perece en contra de su voluntad, consciente de que morirá antes que aquellos que ama, o aquellos que ama morirán antes que él. Es consciente de su carácter separado, de su impotencia ante las fuerzas de la naturaleza y de la sociedad. Todo esto hace de su existencia solitaria una prisión insoportable. El hombre sabe que se volvería loco si no pudiera liberarse de esta prisión y unirse, de alguna forma, a otro ser humano".                                           

(Erich Fromm. "El arte de amar". 1.956).

La unión con otra persona es la necesidad más profunda que sienten los seres  humanos. El amor es un sentimiento primitivo plasmado en los genes humanos, un carácter básico y esencial de la humanidad que se manifiesta de las formas más complejas y sublimes.

En realidad, cada historia de amor es única y su final imprevisible. A veces el romance es intenso y duradero, mientras que en la mayoría de los casos la pasión del enamoramiento se transforma en lazos más estables de cariño y amistad. Pero en ocasiones, la unión de la pareja debilita su intensidad, se apaga y es invadida por el resentimiento y el desamor.

Cada era produce su forma única de patología psicosocial. En estos tiempos, el "narcisismo" es la aflicción que más socava nuestra capacidad para superar los retos y conflictos que necesariamente nos plantean las relaciones afectivas. La personalidad narcisista implica sentimientos de prepotencia y de supremacía moral, la convicción de que el ser humano es el centro del universo, dueño total de sus actos y poseedor de la verdad. Los hombres y las mujeres narcisistas están emocionalmente extasiados, ensimismados, no se pueden unir ni identificar con otra persona porque son incapaces de suspender su desconfianza e incredulidad en el prójimo, lo que les permitiría entrar con amor e imaginación en la vida de los demás, vivenciar genuinamente sus circunstancias y respetar su existencia independiente.

Si los seres humanos somos productos históricos es lógico pensar en esta particular historias de guerra en Colombia que ha repercutido en nuestros habitantes, no es necesario que algunas de las visiones psicológicas tradicionales sobre la personalidad básica para  que comprendamos que algún impacto importante tiene que tener la prolongación de una guerra civil en la manera de ser y actual de los colombianos y colombianas. Es este impacto que me quiero referir el que se caracteriza  como trauma psicosocial.

El carácter del trauma psicosocial de la guerras significa herida, a este trauma suelen llamarlo vivencia o experiencia que afecta a un ser humano dejándole marcado o deja en ella un residuo permanente y negativo, estas huellas son desfavorables para la vida de una persona sea hombre o mujer.

La aparición de cambios cognoscitivos y  comportamentales cuando son ocasionados por la guerra generan un proceso de deshumanización entendido como el empobrecimiento importantes capacidades del ser humano: su capacidad de pensar lucidamente –la capacidad de comunicarse con claridad – sensibilidad frente al dolor ajeno – su esperanza y su fe.

Son varios los cambios cognoscitivos y comportamentales ocasionados por su necesidad de adaptarse a una guerra que genera deshumanización desencadenando diversas reacciones como el odio y el deseo de venganza, el escepticismo, la defensa paranoide entre otros se hace necesario   propiciar una dinámica  adaptativa que le permita generar seguridad frente a su propio destino, la carencia de propósitos y sentido en lo que debe hacer también sus necesidades de pertenencia personal a algún grupo.

 Odiar es un pecado pero no es fácil perdonar u olvidar el daño que te han hecho. Tampoco dejar de un lado los hechos que marcaron ese rastro de odio y resentimiento”, El odio es un veneno que nos destruye desde adentro, produciendo amargura que corroe en nuestros corazones y mentes. Por esta razón las Escrituras nos dicen no permitir que brote una “raíz de amargura” en nuestros corazones. (Hebreos 12:15).Cuidado con el odio, es per judicial   para  su mente, su cuerpo  y  espíritu

La crueldad, atrocidad y brutalidad en casos de la desaparición forzada se demuestra al incluir no sólo la privación de la libertad, sino también, en muchos casos, la tortura y el asesinado de la víctima, en medio de cautiverios terroríficos que causan permanente incertidumbre y que, además, incluye ambientes de impunidad deliberada, obteniendo un sufrimiento inmenso  incentivado por  el sentimiento de impotencia

El daño producido por  la desaparición forzada no se limita exclusivamente a la víctima, sino que, como ya se había explicado anteriormente, se extiende también a su familia, e inclusive a la sociedad entera. El incalculable daño psicosocial se da a partir del grado de poder que normalmente tiene el victimario, lo que produce en los individuos uno profundos sentimientos de impotencia, miedo, indefensión y culpa ante la posibilidad casi inexistente de encontrar a su familiar, o peor aún, de ser víctimas directas también

Ante la negación de la práctica, los altos niveles de impunidad y la estigmatización de las víctimas se produce una escalada de pérdida de confianza en las instituciones y el Estado mismo, así como la eliminación de valores básicos para la convivencia. Se evidencia una violencia estructural y cultural fuertemente enraizada que lleva a que paulatinamente a la falta de acción social frente a la violación de los derechos humanos, así como la asimilación de las acciones físicas violentas como válidas.

CAUSAS PATOLÓGICAS, METÁSTASIS, ANOMIAS Y PERDÓN SANADOR

CAUSAS PATOLÓGICAS, METÁSTASIS, ANOMIAS Y PERDÓN SANADOR 

Por: Nelson Julián Villamizar

 

 

Las mitologías y leyendas fundacionales de todos los pueblos procuran deconstruir  simbólicamente los sentimientos, las emociones, las características, las virtudes y los defectos humanos, personificando en seres extraordinarios  esas cualidades o atributos éticos o morales para explicar el origen de los comportamientos individuales o colectivos, enfatizando la bondad o la maldad que encarnará cada protagonista, así en la cultura religiosa de Occidente encontramos los ángeles o los demonios estableciendo los patrones de conducta según la afinidad o semejanza de los procederes o formas de actuar, definiendo así los valores o anti valores tanto de las sociedades como la de los sujetos que la constituyen.

Resulta difícil entender que una persona en ejercicio de su libre albedrío, elija la maldad  como norma existencial o que en un proceso de identidad desde el nacimiento en su desarrollo individual los seres humanos asuman la malignidad como tendencia o proyecto de vida, esto también lo han intentado explicar  los filósofos, los sociólogos, los psicólogos o los psiquiatras, buscando en fundamentos o razón del ser en la profundidad del alma y sus expresiones para el análisis y las funciones o disfunciones psíquicas, neurológicas o cerebrales, que igualmente corresponde a toda una diversidad de escuelas del pensamiento o gamas de las ciencias medicas y humanas.

Igualmente resulta difícil comprender  como una sociedad se degrada o corrompe en todos sus ámbitos, áreas, instancias, niveles o dimensiones, lo preocupante es que el conjunto social sea expresión de los individuos que lo conforman, es decir que la maleficencia como línea de conducta social corresponda al rasgo prevalente o perfil predominante de seres degradados o corrompidos, dicho de otra forma el conjunto social está enfermo o es enfermizo, porque las personas que lo constituyen están enfermas o son enfermizas, entonces así como existe la psicología social, la medicina social, deberá buscar las causas o patologías para propiciar o inducir a la cura de tanto mal.

Que en todos los bazos comunicantes, las venas y arterias de nuestro País estén plagados y parasitados, degenerando el tejido social  y causando una terrible endemia que hoy hace metástasis en una fase terminal, debe activar las alarmas para intentar el auxilio, para reanimar está mal trecha condición, socorriendo  a este paciente y a nuestra paciencia, revitalizando a nuestra Patria para vigorizar su futuro, esto además del profundo análisis clínico, toxicológico, neurológico, celular atómico, anatómico, o cualquier otro minucioso examen a que dé lugar nuestra lánguida postración  ya multi-debidamente sobre diagnosticada, exige una sobre dosis de veracidad y sinceridad.

Para curarnos de la anomia que es la pérdida de credibilidad en todos los poderes de nuestro Estado social de derecho, es decir no creer en los HP Congresista (léase Honorables Parlamentarios) del Legislativo  que confeccionan las leyes a la medida de sus fechorías y la de sus cómplices del Ejecutivo, en la Presidencia, Gobernaciones y Alcaldías, tampoco creer en los Jueces y Magistrados, ni en sus veredictos o fallos llenos de fallas en que absuelven a sus secuaces de las demás ramas o poderes, tampoco creer en el poder Eclesiástico, no solo de la iglesia Católica, sino de las demás religiones, que en gran medida son responsables de esta sociedad pacata e hipócrita.

Tampoco creer en las Fuerzas Armadas que han impuesto la razón de la fuerza para mantener un modelo social y económico que carece de la fuerza de la razón imponiendo la sin razón de este capitalismo salvaje y sus poderes dominantes, en síntesis no creer en ninguna norma o regla de este corrompido entorno es lo que se conoce como anomia o sea la falta  de normas o incapacidad de la estructura social  de proveer a los ciudadanos o individuos del conjunto social de lo necesario para lograr las metas de la sociedad, este término se emplea en sociología para referirse a una desviación o ruptura de las normas, es también utilizado para señalar las sociedades  que sufren un caos debido a la ausencia de reglas de buena conducta comúnmente admitidas, implícita o explícitamente, o peor: debidas al reinado de reglas que promueven el aislamiento o incluso el pillaje más que la cooperación.

Uno de los antídotos más efectivos para curar nuestra sociedad y nuestros congéneres es el perdón que le ha faltado a quienes promovieron el no a la paz en el plebiscito del año pasado, patéticamente entre ellos sacerdotes o pastores que traicionan el postulado de amar a tu semejante como a ti mismo o la premisa del Padre Nuestro que es  “perdona nuestras ofensas, así  como nosotros perdonamos a quienes nos ofenden”, perdón que hace falta entre quienes aún se aferran a la guerra como alternativa para aplastar a sus contradictores, perdón que hace falta  entre los politiqueros y mercenarios que imponen sus intereses mezquinos sobre los principios y valores más preciados de la humanidad.

La ausencia del perdón  origina una sociedad enfermiza por los odios y las afectaciones psicosociales, por esta razón en esta Proclama compartimos parte de las memorias del Foro de Salud Mental realizado el pasado 24 de Octubre en el Concejo de Bogotá a instancias de la Doctora Alba Luz Pinilla autora de la Ley 1616 de 2013, Manuel Sarmiento Honorable Concejal coordinador de la Comisión Accidental por los derechos de las personas con discapacidad del Concejo de Bogotá y Marcela Medina enlace entre la Comisión Accidental y la Mesa Negociadora del Movimiento Social por el respeto a las personas con discapacidad, cuidadoras, cuidadores y a sus derechos adquiridos, con el propósito   de seguir defendiendo la paz y continuar buscando causas patológicas, metástasis, anomias y perdón sanador. 

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