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Editoriales

DE LA ANOMIA POR LA IGNOMINIA PASANDO POR LA TELETONTERIA A LA ENTELEQUIA

EDITORIAL 095 DE LA ANOMIA POR LA IGNOMINIA PASANDO POR LA TELETONTERIA 

A LA ENTELEQUIA

Por Nelson Julián Villamizar

Asistimos a la más desoladora etapa en la historia de nuestro País, durante 69 años desde el magnicidio de Jorge Eliecer Gaitán se ha desencadenado la más grotesca tragedia  que abarca todas las expresiones de nuestra sociedad, la más cruel violencia, la imperante corrupción, los sorbidos comportamientos de nuestros dirigentes que mas que estadistas dejan a su paso el hedor de sus podredumbres y  prontuarios que difícilmente  absolverá el juicio de las generaciones porvenir, quienes asqueados revisaran la más nefasta degradación y fétida descomposición de nuestro desordenamiento social.

Los bribones de cuello blanco en sus execrables ejemplos, señalan la ruta por la que desaforada y ávidamente en desbandada se encaminan los seudo líderes de lo público como de lo privado, arrasando todos los principios y valores, encaramando sus medios para sus fines, trepándose a como dé lugar sobre lo que sea necesario sin escrúpulos, ni reato alguno, asesinando a uno, a varios, o a miles, todo por la plata y el poder para joder a quien sea, cuando sea y donde sea con tal de que sea y se haga lo que les de la regalada gana, sin justicia ni autoridad moral, por estar corrompida y al servicio de los depredadores.

Este cruel escenario genera la anomia entendida como el estado de desorganización social o la falta de normas o incapacidad de la estructura social de proveer  lo necesario para lograr las metas de la sociedad, originando la pérdida de fe en las reglas y la credibilidad en las leyes, propiciando el vacío absoluto y la perdida  del sentido de futuro, postrando la esencia del humanismo  que equivale al conjunto de características permanentes e invariables que determinan a un ser  y sin las cuales no sería lo que es, es decir nuestra autentica condición de seres que convivimos para posibilitar el mejor vivir, que sentimos, que amamos, que pensamos y creamos las condiciones para superar las dificultades que hoy pasan la más dura prueba y enfrentan el reto de esta maldita ignominia.

Esta dura realidad no es ajena a las personas con discapacidad, sus familias, cuidadoras, cuidadores y profesionales a fines,para tan solo dar un ejemplo traigo a colación el vergonzoso engendro denominado Teletón que mercantiliza la dignidad de nuestra comunidad extorsionando la buena fe y buena voluntad de los teletontosque son vilmente estafados por unos truhanes que sagazmente se han inventado esta tremenda teletonteria que año tras año convoca la orgiástica danza de la hipocresía, donde lujuriosamente coinciden quienes aparentan lavar culpas y quienes pretender lavar sus culpabilidades en un frenético orgasmo Judío-Cristiano de 27 horas.

Hace 40 años un grupo de granujas liderados por el tristemente célebre personaje de televisión Chileno Mario Luis Kreutzberger Blumenfeld  alias Don Francisco, se confabularon para crear las transnacional Oritel “Organización Internacional de Teletones”, que desde entonces descaradamente viene vendiendo al mejor postor su franquicia para que sea explotada según las condiciones del mercado y las leyes de oferta y demanda ladinamente facilitadas por los gobiernos proclives a las dadivas de este multimillonario negociado en diferentes países de América Latina.

En Colombia Caracol y RCN han encontrado en esta farsa una autentica mina de oro, pues ni más ni menos, este denigrante show mediático  resulta siendo el producto estrella de estos mercaderes de nuestros derechos o botín para los pillos que se lucran con nuestra ignominia y deshonra, tras la cual realmente bien se podría camuflar  practicas deleznables como el lavados de activos, la captación indebida de recursos, la evasión de impuestos y el vulgar chantaje a la conmiseración y mal entendida caridad entre otras arremetidas de esta monstruosa bestia masificante que durante tantos años se ha llevado entre sus cuernos nuestra preciada imagen arrastrando nuestras capacidades  y objetivos sociales en lo más bajo del consiente colectivo.

Todo esto ante la mirada cómplice de la Autoridad Nacional de Televisión,  el Ministerio de la Información y las Telecomunicaciones Min Tic, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar  que permite el irresponsable manoceo de las imágenes utilitarias de niños y niñas con discapacidad y en todo caso el Gobierno Nacional que entrega el espectro electromagnético, que es nada más ni nada menos uno de los patrimonios sociales de las y los Colombianos, que debería ser bien utilizado sin caer en proxenetismos, ni bellaquería como la que estamos denunciando, pues en los últimos años nuestra comunidad encarnada en líderes y lideresas muy representativos de la población de personas con discapacidad vienen reclamando que:  “por nuestra dignidad no más caridad y por nuestra inclusión no más Teletón”. 

Esto ha dado como resultado cierto que el pasado año 2016 y este 2017 esta teletonteria no haya alcanzado la meta prevista por los mercachifles  que ven como paulatinamente se viene desinflando el globo artificiosamente  hinchado por las truculencias publicitarias y mercadotecnistas, que igualmente saben que ni en el 2018, ni en ningún futuro podrán continuar con esta dolosa y dolorosa expresión tercermundista, pues además de la progresiva toma de conciencia de los antes más teletontos, las organizaciones sociales y los representantes más significativos de nuestra comunidad continuaran dando la lucha para que el Estado Colombiano asuma su responsabilidad y cumpla con los compromisos internacionales adquiridos.

Por ejemplo ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y en la Convención de la Organización de Naciones Unidas ONU          para los derechos de las personas con discapacidad  suscritos por nuestro País y que por tanto forman parte del bloque de constitucionalidad que flagrantemente viene siendo violada, demostrando así que más que personas vulnerables hoy exigimos dejar de ser vulnerados y este clamor no debe ser tomado como una entelequia, en las recientes protestas o movilización social adelantadas el pasado 22 de Febrero, una personas con discapacidad reconocida como Amaranta en la llegada a la Plaza de Bolívar en performance o acto simbólico se desnudo encadenándose al asta en que ondeaban nuestra bandera Nacional, significando que debemos desnudar nuestras verdades para desnudar los males y falacias que nos agobian para sacudirnos de la anomia por causa de la ignominia para que paren las teletonterias y nuestras búsquedas sociales trasciendan la entelequia.

Frase Celebre:

«En cualquier lugar, dos son las formas de presentarnos mayores de edad y hábiles: afirmándonos ser conscientes de cuanto decidimos a favor o contra nuestra dignidad e inocencia, y al momento de inculpar a terceras personas de nuestros actos aborrecibles. La Conciencia Fallida es una entelequia» ”


Autor: Alberto JIMÉNEZ URE

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